Gilles de Rais (1404-1440), barón de Rais, primer teniente del ejército de Carlos VII (El DelfÃn) y mano derecha de la mismÃsima Juana de Arco, tuvo la carrera militar que todo aristócrata de su época anhelaba. Apuesto y valeroso, fue recompensado por sus servicios a la corona francesa con el tÃtulo de Mariscal de Francia. Sin embargo, su amor secreto por Juana de Arco lo convertirÃa en uno de los mayores asesinos de la historia.
Luchó vehementemente por salvar a Juana de Arco, su protegida y de la que estaba secretamente enamorado, de la hoguera. Pero fue en vano. Tras la trágica muerte de ésta, se separó de su joven esposa, su prima Catalina de Thouars, y se recluyó en el Castillo de Tiffauges, donde rehusó tener cualquier contacto fÃsico con mujeres. Éste serÃa el inicio de una serie de salvajes actos contra la Iglesia, como venganza y respulsa por la muerte de la mujer que idolatraba.
Aburrido y asqueado, organizaba suntuosas fiestas que se hicieron populares en toda Europa. Sus finanzas se tambaleaban, por lo que decidió embarcarse en la búsqueda de la piedra filosofal para convertir los metales en oro. Esta obsesion lo llevó a pensar que si invocaba al diablo, lograrÃa sus propósitos. Para ofrecerle un sacrificio a Satanás, torturó y asesinó a una joven vÃctima. Ni se le apareció el demonio ni transmutó el metal. Sólo consiguió descubrir su pasión secreta: la violación, tortura y asesinato de niños y adolescentes.
Se la atribuyen los asesinatos de más de 200 jóvenes, muchos de ellos mendigos que pedÃan limosna a la entrada de los castillos. Les extraÃa la sangre para confeccionar pócimas mágicas en su empeño por ser alquimista del infierno. El vampirismo y la necrofilÃa se apoderaron del que fuera el ilustre Mariscal de Francia. Además, según cuentan testigos, solÃa caer en un profundo sueño, casi en coma, como otros célebres sádicos.
Añadido a estas orgÃas de sangre, también le gustaba coleccionar las cabezas de sus vÃctimas, a las que un sirviente engalanaba, para posteriormente celebrar concursos de bellezas con amigos.
SerÃa el duque de Bretaña quien ordenarÃa una investigación sobre Barba Azul -apodo de Gilles- ante el creciente número de desapariciones de jóvenes. Fue detenido en en 1440 en una de sus propiedades en el pueblo de Machecoul, descubriéndose en el lugar los cadáveres de 50 niños. Fue torturado para arrancarle una confesión, pero sólo lo consiguieron cuando lo amenazaron con la ex comunión. Aceptó todos los cargos y no tuvo reparo en confesar detalles de sus actos, reconociendo que los hacÃa, únicamente, para proporcionarse placer.
El 26 de Octubre de ese mismo año, fue ahorcado y quemado en la hoguera junto a dos cómplices. Antes de su muerte, profesó arrepentimiento y pidió perdón a los padres de las vÃctimas. Se aferró a su fe e instó a los presentes a que no siguieran su ejemplo. Su cuerpo reposa en una iglesia de las carmelitas en Nantes.
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Que personaje tan cruel,en toda la historia siempre han existido los sadicos asesinos cuanto mas civilizacion hay mas perfeccionada esta la barbarie.