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Entrando en el Espacio del Corazón

Octubre 29th, 2007

por Celia Fenn

Traducción: Paloma Fernández Fernández.
artesyoficios@arnet.com.ar

Las relaciones y el modo de vivirlas con éxito, parecen ser cada vez
más el foco de nuestra energía y de nuestra atención en este
punto de nuestro proceso de transición. Muchos de nosotros estamos
trabajando duramente para redefinir la manera en la que nos relacionamos
con los demás, especialmente en lo relativo a nuestras relaciones
primarias y amorosas. El Arcángel Miguel me ha pedido que comparta
esta información con ustedes, en la seguridad de que les ayudará
en su sendero.

Antes de que examinemos la nueva manera de relacionarnos, tenemos que
mirar atrás y ver en qué consistían antes las relaciones. En
términos metafísicos las relaciones, al igual que la mayor parte
de los restantes aspectos de la vida en el siglo XX, estaban regidas por
las tres chacras inferiores. Eso supuso que la mayor parte de las
relaciones consistiesen en una transacción basada en el Dinero
(Chakra Base), el Sexo (Chakra Sacro) y el Poder (Chakra del Plexo
Solar). Cualesquiera que fuesen los sentimientos y emociones que uniesen
a las personas, inevitablemente se veían obligados a contender con
los asuntos de dinero, poder y sexo en sus interacciones cotidianas. Y,
por supuesto, en las relaciones ya consolidadas, estos temas todavía
van a seguir teniendo su cierta continuación, aunque en el siglo XXI
las relaciones también tendrán que introducirse en el Espacio del
Corazón o Chakra Cardíaco, mediante el cual el espíritu y el
alma también podrán pasar a integrar la relación. Una parte
importante y central.
Dinero, Sexo y Poder: lo que solían ser
Una relación primaria adulta, o una relación amorosa,
indefectiblemente solían significar que, llegado cierto punto, las
dos personas involucradas empezarían a vivir juntas. Dado que la
necesidad de proximidad y de compañía son necesidades humanas
primarias, las relaciones amorosas siempre se han expresado a sí
mismas, y continuarán haciéndolo, mediante la cohabitación y la
proximidad física.

Tradicionalmente, el intercambio ha sido intersexual. El hombre trabaja
por dinero y la mujer se ocupa de la casa. Esto permite a la pareja
crear un hogar y costear sus necesidades. El sexo entre ellos da lugar a
la familia. El poder tradicionalmente ha venido siendo ostentado por el
hombre, como parte del sistema social de patriarcado jerárquico.
Los Cambios
Sin embargo, en el mundo desarrollado, comenzaron a manifestarse a
mediados del siglo XX poderosos cambios sociales que supusieron que esas
premisas tradicionales acerca de las relaciones hayan quedado obsoletas,
aún cuando muchos de nosotros todavía estemos trabajando en ellas
a nivel subconsciente.

La revolución feminista supuso que las mujeres, como norma general,
empezaran a trabajar fuera de casa. Ahora se acepta que las mujeres
tengan sus propias carreras y que las parejas tengan dos fuentes de
ingresos. Esto genera problemas en las estructuras tradicionales de las
relaciones, puesto que las mujeres de ahora también son
suministradoras de dinero y, en algunos casos, aportan más que los
hombres. El equilibrio de fuerzas se ha modificado, mientras vamos
abandonando los modelos jerárquicos de relacionarnos. Y nadie está
completamente seguro de cómo encaja el sexo en esta nueva forma de
relación.

Lo que surge de esta transición es que ahora las relaciones se
componen de dos personas iguales en destrezas y en poder que buscan,
sobre todo, compañía y proximidad, más que una mera transacción
a nivel físico. El modo de conseguirlo es entrar en el Espacio del
Corazón o Chakra del Corazón, asiento primordial de las
relaciones. Una vez que esto haya sido conseguido, los demás niveles
ya se pueden negociar de acuerdo a las necesidades de cada pareja en
particular.
Espacio del Corazón y Comunión
Hay dos conceptos que me ha dado el Arcángel Miguel que definen la
nueva manera de relacionarse.

En primer lugar, la relación tiene que basarse en una existencia
desde el Corazón. Esto consiste en estar en contacto con los
SENTIMIENTOS y en ser capaz de EXPRESAR dichos sentimientos de maneras
creativas y que nos hagan más poderosos.

Muchos piensan que esto supone ser capaces de comunicarnos verbalmente.
En algunos aspectos esto es cierto; pero me he dado cuenta de que las
mujeres tienden a ser mejores comunicadoras verbales de sus sentimientos
que los hombres. Con mucha frecuencia escucho a mujeres que se quejan de
que pueden mantener largas conversaciones acerca de sus sentimientos con
sus amigas, pero no con los hombres que les importan.

¿Significa esto que los hombres tienen que llegar a ser como las
mujeres y hablar acerca de sus sentimientos?

Bueno; puede ser.

Pero creo que nos iría mucho mejor si nos diésemos cuenta de que
hablar de los sentimientos no es la única respuesta.

Es sólo charla; y tiende a ser circular, aunque sirva para que la
persona que habla se sienta mejor.

Pero, a menudo, la comunicación NO VERBAL es mucho más importante
para la expresión de los sentimientos. Y tal vez ahora las mujeres
tengan que aprender técnicas de expresión no verbal o expresión
Centrada en el Corazón que les permitan conectarse con sus
compañeros.
Comunión
La comunión es un término con connotaciones religiosas que se
relaciona con el sacramento de la muerte de Cristo y con el ritual de la
Última Cena. Pero lo que probablemente quiso decir Cristo era que
aprendiésemos a comulgar los unos con los otros, haciéndonos uno
con el otro ser.

En la comunión religiosa se bebe el vino y se come el pan que
representan el cuerpo de Cristo, y así es como te haces uno con
Cristo en ese momento.

La lección para nosotros es “estar” con los demás de modo que
podamos hacernos uno con ellos. Comprenderles y estar con ellos de
manera tal que las historias y las explicaciones dejen de ser
importantes. Ver la esencia divina en esa persona o ser, y permitir que
su esencia resuene con la nuestra. Sentir sus emociones con tanta
intensidad como sientes las tuyas propias, porque son verdaderamente
tuyas, o el reflejo de las tuyas.

Cuando comprendemos que la persona con la que hemos elegido
relacionarnos es una parte nuestra, y que lo que vemos es a nosotros
mismos, podemos sentir compasión y amor por nosotros mismos y,
después, por el otro. A partir de ese espacio de comunión y
comprensión, podemos aprender a relacionarnos con total
aceptación, tanto de nosotros mismos como de los demás.
Aceptación
Ahora es muy importante que seamos capaces de amarnos y de aceptarnos a
nosotros mismos. Sólo si te aceptas a ti mismo por completo podrás
aceptar a la persona que sostiene el espejo en el que puedes mirarte. Y
si eres capaz de amarte a ti mismo, podrás amar al otro y estar con
él.

La aceptación supone ser capaz de estar con esa otra persona en amor
y gracia, sin pretender cambiarla ni convertirla en otra cosa que no sea
lo que ya es en ese momento. Fracasan demasiadas relaciones porque las
personas ven un potencial y se enamoran de ese potencial. A esto le
sigue la frustración, dado que puede que ese potencial nunca llegue a
hacerse realidad.
Creatividad
Desde ese lugar de Comunión y Aceptación, la relación
tenderá a hacerse más profunda, cálida y creativa.

No hay reglas acerca de cómo expresar la creatividad: cada pareja
encontrará sus maneras únicas e individuales para hacerse
mutuamente más poderosos y para expresar su desarrollo como resultado
de esa aceptación mutua.

El aspecto más importante de una relación Centrada en el
Corazón es que, a partir de allí, los compañeros sientan que
consiguen cobrar poder de la mejor y máxima manera. Así, se
esforzarán por expresar el bien más elevado para ellos mismos y
para su relación desde ese lugar de aceptación, gracia y gratitud
hacia la persona que han elegido para que cree con ellos.
Y a partir de ahí……
Una vez que se ha alcanzado este espacio, las personas implicadas son
capaces de negociar el modo en el que plasmarán su relación.
Cómo equilibrarán el poder, cómo interactuarán sexualmente y
el papel que jugará el dinero en su relación conjunta.

Esas cosas se pueden negociar, en vez de darse por asumidas, desde un
espacio de respeto, cuidados y amor.

Porque el Espacio del Corazón, una vez abierto, seguirá
infundiendo en esa relación la energía del Alma y de los niveles
del Espíritu, asegurando que esa relación permanezca en un lugar
creativo de crecimiento y de amor……

Archivado en ESPIRITUALIDAD |

Un comentario

  1. Esmeralda Betancourt Regueira dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con lo escrito por Celia Fenn, de hecho amo intensamente y si algo he aprendido de la vida es dar, entregar todo el amor que sientas sin esperar a cambio nada pues lo demas te llega, pues es respuesta a lo que entregas, hoy estoy satisfecha por el amor del hombre con quien comparto mí vida.Esmeralda

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