Enigma


Autor: *(c) *Jesús Alejandro Godoy*

—Adonde parten mis hermanos, voy —me dice y sonríe. Me mira y agrega—: iré a
caminar con Alá, a los cielos que reflejan aquellas montañas —y señala la
cordillera que está a nuestras espaldas—.
—¿Cuándo partirás? —pregunto.
—Partiré cuando el destino me llame; iré a dormitar en brazos de aquellos
ángeles y a despertar en los brazos de Dios —murmura y mira el horizonte con
sus ojos agudos—. Sabes amigo, que el mañana dispuesto está a entregarse
ante mi decisión; y que el pasado… bueno el pasado —sonríe—, sólo es el
vestigio de que he existido en estos aires—.
—¿Cuándo volverás? —pregunto algo acongojado.
—Volveré amigo, con el cantar que entona el nuevo día a mis hermanos.
Volveré, con el rocío que despierta la bondad del Maestro y las ansias de la
sabiduría de aquellos que buscan respuesta en el enigma que encierra mi
presencia.
—¿Enigma?
—El enigma que encierra mi virtud, es el mismo que se halla en las palabras
de El Cristo, y en las bendiciones de Alá. El enigma de mi belleza es el
mismo que se encierra las plegarias de Buda, las bendiciones de Vishnu y la
sabiduría de Jehová… Soy el que encierra la virtud de ver… que todo es
uno, que el poder es una fuente y la vida su portadora, amigo mío —me dice y
vuelve a sonreír—. Estoy cansado —agrega y llego a escuchar un pequeño
suspiro, pero creo que es mi imaginación—.
—¿Puedes llegar? —pregunto con cierto temor—.
—El lugar de mi partida amigo —me dice y sonríe—, no ha sido sino, el de mi
propia llegada; nadie hace más que conocerse a través de un camino que lo
lleva de nuevo al principio; y yo, seguiré ese camino —dice, toma un poco de
aire, mira aquella montaña con nostalgia y agrega—: todas las cosas son
ilusiones, y todos los caminos lazos entre lo dormido que está esperando ser
concretado… Jamás te dejes satisfacer con ilusiones amigo, que lo único
que te llevarás donde ahora voy, es el valor de haber recorrido aquellos
caminos que ahora mismo estás pensado andar… No temas a los designios
nefastos que te avecinan algunos sueños; no temas a las plegarias que hacen
por ti cuando creen que vas a morir; sólo teme al poder que en ti habita;
teme a brillar tanto que no veas tus propios pies y te pierdas; teme a volar
tan alto que mis hermanos te vean y te confundan con un ángel; teme amigo
—vuelve a sonreír—, a ser tan perfecto como lo eres, que cuando te entregues
al Maestro, no veas sino, un reflejo de tu propio ser, despojado al fin, de
este cuerpo que ha alojado tu verdadera esencia—.
Voy a formular otra pregunta pero me detiene y me dice:
—Te llamarán farsante, ilusionista, mentiroso, despojado de raciocinio y
virtud responsable… —me mira seriamente—; jamás te dejes atormentar por lo
que dicen de ti y de lo que piensen de tus sueños… Recuerda amigo —abre
sus ojos al horizonte con su pecho henchido—, tú ya vives donde no existe
vida, tu castillo ya se levanta donde domina el aire y el silencio; tus
pasos están caminados aún cuando sueñes con el andar, tu valentía ya ha sido
demostrada sin que esas fieras aún te hayan acechado; el Maestro te conoce
aún cuando no sabes que lo llevas contigo…
Bajo mi cabeza y trato de recordar esas palabras.
Pienso en decir algo, pero nada viene a mi mente.
—¿Te volveré a ver? —finalmente pregunto.
—En manos de Alá descansa mi aliento; en los ojos de Dios se apacienta mi
vuelo; ejerzo mi potestad en brazos del Cristo y sigo los días que me ha
enseñado Buda. Duermo mis secretos en la sabiduría de Vhisnu, acarician mi
alma las plegarias de las Diosas y bailo con el aliento que me regala
Jehová… ¿Si me volverás a ver? —pregunta—. ¡Claro amigo! Aunque hoy
muriendo, ya me veo aquí nuevamente acariciando el cielo que ahora me ve
partir; aunque viviendo, las estrellas escondidas de día, señalan el camino
a mi verdadero hogar. Un día amigo —me dice y me mira con cariño—,
volveremos a encontrarnos por aquí… Cree y verás; golpea en todas las
puertas y alguna se abrirá, no reniegues de tu suerte ni de tu condición
antes de tiempo; no sea cosa que te obligues por tu mano o decisión a irte
antes de tiempo de este lugar, por que sabes amigo, que todo… todo
encierra su secreto, y el enigma de desafiar lo imposible y vencerlo, es lo
que te hace… un Dios.
Aprieto mis labios y me quedo en silencio.
“Amigo mío —me dice con su mirada—. Hemos sido buenos amigos en esta
montaña, ahora me iré para regresar, cuando los elementos me llamen y
nuestros caminos se vuelvan a cruzar”
—Adiós —le digo.

—¡Hey… hey! —grita mi compañero de lejos con una sonrisa de oreja a oreja,
tensando la cuerda en mi cintura—. ¿Podrías dejar de mirar a ese águila y
pasarme un poco de cuerda? —me saca de mi sopor y recuerdo que estoy a mitad
de una escalada—.
—¡Cuerda! —grito… y doy un paso.
—¡He escalado muchas veces…! ¡Y es la primera vez que veo que un águila
acompaña a un escalador! ¡Ja, ja! —vocifera mi compañero de escalada, y ríe
a carcajadas—.
Yo… río también. Miro el sol, las nubes y a mi amigo con las alas
extendidas, perderse en un cielo que lo recibe admirado.
Tomo aire. Y sigo subiendo…

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Comentarios

Que lindo tema es algo un tanto complicado pero muy interesante.

UN RELATO ESPIRITUAL ME LO PARECE NO? NO SE ES UN POCO COMPLICADO, PERO GRACIAS POR COMPARTIRLO

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