Los caminos del Señor son insondables,
Él te lleva de Su Mano, si lo dejas.
Los caminos del Señor, inmejorables,
aunque suelo presentar algunas quejas.
No es fácil seguir a Dios,
no es fácil decir que sÃ,
no es fácil cuando el dolor
me toca muy cerca a mÃ.
No es fácil seguir a Dios,
no es fácil decir que sÃ,
no es fácil cuando la Cruz
me toca llevarla a mÃ.
El silencio de mi cuarto es la respuesta,
y la oración del corazón abierto,
y el dolor de hoy no es más que una puerta
al amor del Padre bueno que me espera.
Y siento el amor de Dios
que inunda mi corazón
sanando aquel dolor
con el Poder de Su amor
Y es fácil decir que sÃ,
es fácil cuando al dolor
lo entrego bajo la Cruz
donde Él se entregó por mi.
(Desconozco al autor)

