La felicidad que has venido buscando con tanto afán, no se encuentra
en las cosas materiales ni en otras personas; se encuentra dentro de
ti mismo. Lo importante no es tener mucho, sino apreciar, valorar,
agradecer, aprovechar y disfrutar lo que se tiene. Conocemos
personas que tienen mucho, pero no son felices.
Deshazte de una vez de la creencia de que tú necesitas demostrarle a
los demás tu propia valÃa para que te respeten, te valoren o te
admiren. Tu propio valor personal brillará mucho más si actúas con
naturalidad y sencillez. La arrogancia y la soberbia no te
brindarán el respeto de nadie. Sé tú mismo. Tú vales por lo que
eres, no por lo que pretendes mostrar o aparentar.
Buscar siempre a quién echarle la culpa de todo lo que te pasa en la
vida, intentar culpar a otros, a las circunstancias, a la suerte
(buena o mala), o al destino, no te solucionará nada. Hazte
responsable, toma en tus manos las riendas de tu propia vida, tú
puedes mejorar tu calidad de vida si realmente te lo propones.
No te quejes de nada, si lo que te molesta tiene solución arréglalo,
si no, olvÃdalo. Tú puedes elegir entre amar o lamentarte por los
que no te aman, agradecer por lo que tienes o lamentarte por lo que
te falta. Tener esperanzas en las cosas que puedes realizar, o
lamentarte por las que no hiciste. Tú eres capaz de cambiar
cualquier situación. Ten pensamientos positivos, busca buena
compañÃa y aléjate de los pesimistas. No le des vuelta a los
pensamientos tristes, busca lo alegre y lo sano.
Enfrenta tus problemas como retos a vencer. Sé entusiasta y
optimista en todo lo que hagas. Llena tu mente de buenas noticias.
Disfruta lo que tienes y sé agradecido. Siéntete vivo, observa lo
hermoso que hay a tu alrededor y disfrútalo, esta ahà para ti. Dale
a las cosas su justa importancia y no te preocupes por tonterÃas.
No critiques. Perdona, el rencor es una pérdida de tiempo y
terrible para tu salud. Sé comprensivo con la gente. Sobre todo,
no pierdas las verdaderas amistades ya que son un tesoro.
La felicidad no es un destino, es un camino. Tú eres libre, y cada
nuevo dÃa es una nueva oportunidad para ser feliz.
“Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también
ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha
roto con el pecado, para vivir el resto de su vida terrenal no
satisfaciendo sus pasiones humanas sino cumpliendo la voluntad de
Dios. Pues ya basta con el tiempo que han desperdiciado haciendo lo
que agrada a los incrédulos, entregados al desenfreno, a las
pasiones, a las borracheras, a las orgÃas, a las parrandas y a las
idolatrÃas abominables. A ellos les parece extraño que ustedes ya
no corran con ellos en ese mismo desbordamiento de inmoralidad, y
por eso los insultan. Pero ellos tendrán que rendirle cuentas a
aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.
Por eso también se les predicó el evangelio aun a los muertos, para
que, a pesar de haber sido juzgados según criterios humanos en lo
que atañe al cuerpo, vivan conforme a Dios en lo que atañe al
espÃritu” 1 Pedro 4:1-6.
——————————————
(*) Si deseas recibir periódicamente mensajes de reflexión como el
anterior sólo debes enviar un e-mail a:
fuegoparaelalma-subscribe@yahoogroups.com
e inmediatamente pasarás a formar parte de nuestra lista de
suscriptores.

La gente busca la felicidad en cosas cuya naturaleza esencial no dan la felicidad en absoluto. Van de un objeto a otro. Pensar que podemos alcanzar la felicidad en algo externo, es solo una ilusión de la mente. En realidad no existe felicidad en ninguna circunstancia externa. La felicidad que ansiamos está dentro de nosotros. Dios nos ha dado un cuerpo, sentidos e inteligencia, justo para que aprendamos esta lección y busquemos la fuente auténtica de la bienaventuranza. Si utilizamos nuestros sentidos indiscriminadamente solo hallaremos sufrimiento en lugar de la felicidad que esperamos.