Acepta la Sombra


Uno no llega a la iluminación
imaginando figuras de luz, sino
llevando la oscuridad a la consciencia

Carl Gustav Jung

La cita de arriba suele verse a menudo en estos días, porque dice algo
importante para cualquiera que esté buscando sinceramente la iluminación.
Vivimos en un mundo físico de polaridades opuestas: *cuando negamos las
realidades de nuestro mundo y su Ley Espiritual, no alcanzamos la
iluminación*.

Es importante señalar que, como humanos, encarnamos tanto las cualidades
divinas como la sombra de estas cualidades. Los ángeles viven en la luz. Los
humanos vivimos en la luz de nuestro interior; pero también vivimos en el
mundo del día y la noche, la luz y la oscuridad, el yin y el yang. Algunas
personas que realizan la bondad de los ángeles, se dejan llevar de tal
manera por la energía angélica, que esperan comportarse como ángeles. Por
esta razón, es especialmente importante que “llevemos la oscuridad a la
consciencia”, porque cuando tomamos la decisión de llevar las cualidades de
lo Divino a nuestra consciencia y de practicar el amor a Dios, las
cualidades opuestas suelen aparecer y exigir nuestra atención.

*La sombra se opone a los ideales del ego**, y si cargamos nuestro bote con
demasiada luz y olvidamos reconocer la sombra, el lado oscuro hará que éste
se hunda*. Con frecuencia, cuando se habla de la sombra, emerge, casi de
inmediato, una sensación de seriedad. La sombra, sin embargo, es simplemente
un efecto colateral natural del hecho de estar en la luz. No podemos
pretender que la sombra nos abandone cuando nos encontramos con los ángeles;
seguimos estando en un cuerpo humano que refleja la luz y proyecta una
sombra. Del mismo modo que el hermoso cielo nocturno nos deja ver las
estrellas, los planetas y otras maravillas que no podemos ver durante el
día, nuestra sombra nos pide que reconozcamos algo más que los aspectos
cómodos, ordenados, divinos o estériles de la vida.

La gente *no suele reconocer las necesidades oscuras y las cualidades
inferiores que exigen la atención de la oscura esfera inconsciente de la
psique*. Estas características que esperan en la sombra, abandonadas a su
suerte, *acumulan energía y salen al exterior*. “El diablo nos hizo” cometer
adulterio, herir a alguien en una pelea o robar dinero de unos ancianos que
viven de una modesta jubilación. Es posible que el diablo nos haya hecho
hacerlo, al menos metafóricamente; pero ¿y luego qué? ¿Cómo llegamos a ese
punto en el cual “el diablo nos hace hacer algo? *Sucede cuando no
reconocemos la coexistencia de la oscuridad y la luz, y cuando proyectamos
la oscuridad que está en nuestro interior en otra persona, o en el mal
proverbial: ELLOS.*

¿ Por qué hay tanta gente que cree que la oscuridad es mala, que incluso la
equipara con la palabra mal? Si la oscuridad fuese simplemente mala y la luz
simplemente buena, el mundo sería fácil de entender. Este no es exactamente
el caso. Bueno y malo, bien y mal, *son juicios y proyecciones en cosas, de
la vida que no comprendemos del todo.* Como sabemos, cuando juzgamos nos
colocamos en un nivel superior de autoridad, en el cual no tenemos derecho a
estar. Aquello que observamos y luego juzgamos, es una cuestión de
percepción personal, de proyección y de comportamiento programado.

Una de las fábulas de Esopo habla de una mujer que, en un día de invierno,
movida por la compasión, trae a su casa una serpiente congelada y la
calienta con su bondad. La “sostiene” contra su pecho y entonces la
serpiente, suficientemente descongelada como para haber recuperado su
instinto, le da una mordida mortal. Ella le dice: ¿Cómo has podido pagarme
así, cuando yo te mostré tanta bondad? Y la serpiente responde: ” Mujer
tonta, ¿qué esperabas de mi? Soy una serpiente.

La naturaleza humana abarca todo el mapa; y es posible que, en ocasiones, te
encuentres en territorio hostil. Hay mucha gente que busca compulsivamente a
aquellos que tienen un sincero deseo de curar y de ayudar, con el fin de
aprovecharse de lo que les ofrecen. Muchas víctimas se crean cuando seres
humanos compasivos, con buenas intenciones, se relacionan con psicópatas,
con los seres humanos más perversos. Hay una gran diferencia entre ser
ingenuo y ser inocente. ¿Sirve de algo creer que, en el fondo, los seres
humanos son básicamente buenos? Depende de si crees que todos los homo
sapiens son realmente humanos. En muchas ocasiones, los animales nos tratan
mejor que algunos seres humanos. De manera que manténte tan alerta y
consciente como puedas.

*Si temes a tu sombra, entonces practica la cualidad de la humildad*. Cuando
hay un orgullo excesivo presente en nuestra consciencia, es como si
hubiésemos hecho una llamada personal al arquetipo del embustero y
hubiésemos invitado a esta energía a su fiesta favorita. El diablo no puede
sino ignorar a un alma humilde, porque la humildad permite que los humanos
admitan sus defectos a la luz del amor de Dios, y que se enfrenten sin
violencia a sus pensamientos oscuros y a la ira. Aquellos que son
verdaderamente humildes, pueden reírse de sí mismos de una manera divina.
Cuando exhibimos un sentido de humildad, el polo negativo de la oscuridad no
se ve beneficiado. La luz es honrada y se hace más intensa.

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