Hace mucho tiempo, un ejército invadió el TÃbet. La gente huÃa ante su avance porque conocÃa la terrible fama de su crueldad. Especialmente, la del general en jefe.
Una mañana, el ejército entró en una pequeña aldea casi desierta. Sólo quedaba un joven monje, meditando en la plaza. Inmediatamente, le llevaron la noticia al general, que se acercó enfurecido.
— ¿Sabes quién soy yo? — le gritó — Soy el que puede cortarte la cabeza sin pestañear.
El monje levantó la mirada y sonrió.
— ¿Sabes quién soy yo, señor? — e hizo una pausa —. Soy el que puede dejar que le cortes la cabeza sin pestañar.
Sorpresivamente, el general se inclinó ante el monje y luego lo dejó tranquilo.
Cuento de origen desconocido.


Que buen cuento”
Norma.
es muy interesanta al interpretarlo.au.
MUY BUENO SU CUENTO .GRCIAS POR SU E_MAIL QUE TENGA BUEN DIA
Que bonita moraleja, ojala todos pudieramos actuar de la manera mas sabia en los peores momentos..
gracias por este hermoso cuento debemos de meditar mas amenudo para gue nosde fuerza como el joven monje en momentos como este
Inteligente manera de pensar.
Hay personas llenas de soberbia que se cren capaz de hacer cualquier cosa con los demas, pero todas las personas merecen respeto noimporta la jerarquia,pienso que una persona sin importancia puede a los ojos de Dios ser un sabio y un orgulloso para Dios no es nada.
Hay que apreder a usar la sabiduria milenaria que exixstio en aquel entonces del tiempo que nos relata esta historia en la cual vemos como la pasividad puede ser una mejor arma que la violencia que ejercemos a veces con la palabra o con el empleo de las armas. Recordemos a Mahatma Gandi como con su resistencia civil pudo derrocar a los ingleses sin emplear armas. gracias
Los monjes del Tibet son sabios. Gracias.