HabÃa un hombre que, tras treinta años de práctica, habÃa adquirido el poder de multiplicarse a sà mismo en cuarenta formas distintas.
Por sus prácticas, supo que la hora de su muerte se acercaba, asà que se preparó. Al escuchar las campanas del mensajero de la muerte, se multiplicó en cuarenta formas distintas.
El mensajero quedó aturdido. DebÃa llevarse a un hombre pero habÃa cuarenta que parecÃan iguales. El Dios de la muerte, que todo lo sabe, mandó otro mensajero con una consigna precisa: elógialo hasta morir.
Cuando vio al hombre múltiple, el mensajero empezó a alabarlo:
— Eres un gran mensajero, invencible, maravilloso — Y el hombre múltiple se hinchaba en sus cuarenta formas —, pero tienes un pequeño defecto.
El verdadero individuo saltó gritando:
— ¿Cuál es?
El mensajero pudo asà llevárselo a rastras.
Cuento de la tradición hindú.
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se escondio, pero salio su vedadero ser, asi que hay que andar con cautela..